Soy puta porque mi coño lo disfruta 4

Pronto sintió como su culo de puta se estiraba alrededor de sus dedos, se dio cuenta a través de la tenue neblina del dolor que su polla estaba golpeando su coño, los movimientos violentos haciendo que el jugo de su coño chorreante salpique a través del suelo de cemento. A medida que el dolor comenzó a disminuir, la sensación de tener su culo y coño lleno comenzó a volverla loca con puta lujuria. Su cuerpo comenzó a temblar de un orgasmo que la arrastró en una ola abrumadora, haciendo que los músculos del coño de su cuerpo se aplastaran sobre la polla del guardia como un vicio sedoso y jugoso. El guardia ya no podía aguantar más. Rugió como un toro mientras le lanzaba profundamente, una última vez, su semen chorreante. Sus pelotas se contrajeron mientras pintaba su vientre con su espeso semen. Ella abrió sus piernas lo más ancho que pudo, extendiendo su mano para agarrar sus nalgas y empujar su glande chorreando dentro de su abertura cervical mientras él empujaba sus dedos tan profundamente dentro de su culo como podía.

 

Una vez que le drenaron las pelotas, sacó su polla. Se desplomó en el suelo en un jugo de coño sudoroso, empapado, lleno de agotamiento. La puta tenía su largo cabello oscuro empapado y su vestido se movía alrededor de sus caderas con las tetas levantadas sobre la parte superior del escote. Sus labios estaban hinchados, su culo aún abierto.  La agarró por el pelo y le metió la polla en su boca. La puta la chupó suavemente, limpiándola a fondo mientras se volvía más suave y suave en su boca. Entonces ella le lamió las pelotas limpias, lapeando su semen como un gatito hambriento de su escroto. “Eres una puta asquerosa, mucho peor que las putas alicante“, dijo abrochándose los pantalones,”Vete de mi tienda y no te atrevas a volver o tendrás más de lo mismo… y podría decírselo a tu marido”. Sí, amo”, dijo, su coño ya se está mojando de nuevo, ante la amenaza implícita. Volvería muy, muy pronto. Ahora por fin ya había encontrado a la bestia que la trataba como una puta y que al mismo tiempo le daba tanto placer. Ya no tendría que esperar a que su marido no estuviera cansado y quisiera yacer con ella, porque la muy puta solo tendría que poner com excusa que se iba a comprar vodka a la tienda para que esa mala bestia se la follara por todos los agujeros como si no hubiese un mañana. Así que se regresó contenta a su casa, con el culo dolorido y sabiendo que no iba a poder sentarse bien en una semana.

 

Cuando su marido la vio unos días después, sin poder sentarse aún le dijo ¿qué te pasa, mi puta te han salido almorranas, que no puedes ni sentarte? Te aconsejo que compres hemoal en la botica, dicen que es muy bueno. “No te preocupes cariño, que esto ya lo arreglo yo con un poco de vodka”.