Mis citas en Toledo

Desde siempre me ha gustado Toledo. Toledo es realmente una de las ciudades más magníficas de España con una historia impresionante. No en vano fue conocida como “la ciudad de las tres culturas” en la Edad Media, momento en el cual convivieron pacíficamente comunidades cristianas, musulmanas y judías.

Muchas de mi mejores citas en Toledo han venido tras largos paseos admirando todo sus arte: mezquitas con arcos de herradura, sinagogas sefardíes y una de las catedrales más góticas más bellas de España se apiñan en su denso núcleo histórico.

Una de mis preferidas toledo citas era Ariadna. La primera vez que Ariadna trabajó de puta fue en Madrid. Tenía 19 años y vivía cerca de estadio Bernabeu. Estaba grabando una película de porno blando, cuando uno de los productores quedó embelesado de su belleza y le ofreció ganar un dinero extra. Ella aceptó enseguida, no había nada que le gustara más que follar, y si encima le pagaban por ello ¿por qué no aceptar? Vivía la vida, hacía lo que quería con su cuerpo y no se hallaba maniatada por esas ideas cristianas arcaicas y chapadas a la antigua. Pero ese sí, siempre cuidó su cuerpo y su mente. Elegía con quien acostarse, no se acercó a las drogas ni siquiera al tabaco, dormía mas horas que un bebé y su único vicio era tocar el café con un poco de Baileys.

Cuando la conocí, visitando el magnífico portal de Toledocitas.com enseguida nos hicimos amigos, traspasando la relación prostituta-cliente. Comíamos en un restaurante de comida casera de Toledo una espectaculares ensaladas, cinco días a la semana. Comíamos tanto, que después de la siesta de la tarde nos despertábamos con dolor de estómago. Y siempre jurábamos que al día siguiente no comeríamos tanto. A mi con el tiempo se me fue acrecentando un poco la barriga, pero ella siguió esbelta como siempre ya que sus dos horas de gimnasio eran sagradas, y me imagino que en su trabajo de puta también se perdían calorías.

Una noche que me apetecía charlar con ella pero estaba cansado para follar alquilamos unas películas en el videoclub que había junto a mi casa. Cuando nos pusimos a ver la peli, una comedia románticas que ella eligió, me di cuenta que no iba a poder descansar. Salió del cuarto de baño con solamente un pijama semitransparente, el pelo moreno azabache alborotado y los labios pintados de rojo cereza.

Me dijo, que ya sabía que estaba cansado pero que tenía algo muy importante que decirme y que debía hacerlo después de hacer el amor conmigo. Tampoco tuvo que esforzarse en convencerme, porque hacía rato que el soldadito se había puesto firme. Y la verdad es que la puta no defraudó. Me pegó el mejor polvo de mi vida. Nunca me había sentido tan satisfecho después de haber hecho el amor.

Y después vino las sorpresa. La puta deToledo Ariadna me dijo que aquel había sido su último polvo de puta. Que el próximo sería con su pareja, que dejaba el oficio siendo la top de Toledo, y que no le había costado nada encontrar un trabajo en un salón de fitness. Me dijo si yo quería ser esa pareja, pues conmigo se sentía muy bien y había llegado a quererme.

Casi llegó a convencerme, sobre todo después del gran polvo que había tenido con ella. Pero le dije que no, que yo la veía como una gran amiga pero que me alegraba por ella y por su nuevo trabajo. Y es que no iba comprometerme y perderme las otras impresionantes putas toledo que había en la ciudad.